Angelines, en el hogar de su casa de Susin, este pasado mes de mayo
Angelines, de Casa Malláu (Susín), nos ha dejado
Este jueves, de repente, Angelines, de Casa Malláu en Susín, la última mantenedora de la vida de este núcleo, lo abandonó para siempre.
Con ella nos abandonan los últimos estertores de una cultura y de una forma de entender la existencia que perduró hasta el instante en que ella desapareció, y también sus casas, sus enseres y sus campos incultivados, abocados irremediablemente al olvido y a la muerte.
En esta entrada pongo algunas fotos de cuando pasamos a verla en mayo del año pasado y nos enseñó su casa.
Patio interior, con suelo de losa y canto rodado
En el siglo XVIII
En esta foto Angelines nos despedía, sin que supiéramos que era para siempre.
Pasar por Susín ya nunca será igual.
Champi y Jorge
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